sábado, 22 de mayo de 2010

Alcatraz, una leyenda viva.

Lo que hoy es una visita turística casi obligada en la ciudad de San Francisco, fue hace 40 años la Roca, prisión que se consideraba inexpugnable y que tuvo "inquilinos" de la fama de Al Capone, Robert Stroud (llamado el hombre pájaro de Alcatraz) o Floyd Hamilton (miembro de la banda Bonnie and Clyde).

Descubierta en 1775, en un conjunto de 3 islas, por el explorador español Juan Miguel de Ayala, La Isla de los Alcatraces estaba unicamente  habitada por un grupo de pelícanos de los cuales toma su nombre.

Sin embargo, en 1847 el gobierno de EE.UU. comenzó a verlo como mucho más.  Estratégicamente situado en la desembocadura de la Bahía de San Francisco era el sitio perfecto para un fuerte militar, y en eso justamente se convirtió, debiendo proteger a los Estados Unidos occidentales contra la infiltración extranjera.
Hacía el año 1861,
al estallar la Guerra Civil, recibe los primeros presos militares, pero no fue hasta 1898 cuando es considerada una prisión, acogiendo a los presos de la guerra española en Cuba, pasando su población carcelaria de 26 a 450.
Posteriormente, en el año 1906, y debido al gran terremoto de San Francisco, esta población volvió  a aumentar por el traslado de muchos presos civiles de otras cárceles de la ciudad.
En la década de los años 30 del siglo XX, los delitos empezaron a cometerse de una manera más organizada, las mafias actuaban con impunidad, protegidas por el gobierno y mucho de sus líderes seguían cometiendo crímenes desde las cárceles donde eran encerrados.
Por ello, en el año 1933, se construyó la cárcel de Alcatraz, tal cual la recordamos ahora.

Las celdas eran muy reducidas e individuales, los comedores, sólo para cuatro presos a la vez, para evitar el contacto,por  todo el edificio había líneas que limitaban el camino por el que se podía caminar, y cualquier infracción en el reglamento, por pequeña que fuese recibía un fuerte castigo, como estar encerrado desnudo en un agujero sin luz durante semanas, o en una celda húmeda y sin contacto humano, además la temperatura (muy fría) y mareas del agua eran otro fuerte impedimento para escapar, y los guardas difundieron el rumor de que estaba infestada de tiburones.

Poseía normas estrictas, como por ejemplo, obligar a ducharse a los presos con el agua casi hirviendo, de esta manera los cuerpos no estarían preparados para soportar las bajas temperaturas de las aguas de la bahía en caso de que pensaran en escapar.

La gran obsesión de esta cárcel era que nadie escapase, debía ser un ejemplo para todos los criminales, oficialmente nadie ha escapado de Alcatraz, pero casi con total seguridad sabemos que alguien sí lo consiguió, en total el número de intentos de fuga de Alcatraz fue de 13, y sólo el último de ellos podría haber tenido éxito. El primero  fue el del preso Josehp Bowers, condenado por robar en correos 16 dólares, fue un intento desesperado y sin ninguna organización, escalando la valla, se le advirtió, pero el hombre no escuchó (eso dice el informe oficial) y fue abatido a tiros, así terminó el primer intento de fuga, los sucesivos consiguieron llegar más lejos pero con resultados similares, muertos a tiros, ahogados, o capturados y fusilados más tarde (así se castigaba el intento de fuga).

Pero en el año 1962 tres presos demostraron que con un poco de imaginación era posible fugarse de Alcatraz pese a todas sus medidas de seguridad.
Frank Lee Morris, un preso que destacaba por su increíble inteligencia (demostrada en diversos tests policiales), junto con los hermanos John y Clarence Angli, consiguieron, en el taller de Bellas Artes, engañar a los guardias fingiendo que trabajaban por amor al arte. Hicieron unos barrotes, que parecían reales, los cuales colocaban en el conducto del aire para disimular la falta de los reales, robaron diversos utensilios de cocina  y cavaron un túnel, en el que trabajaban por turnos, además consiguieron construir una balsa desmontable.
Incluso llegaron a fabricar unas caretas de papel, que junto a unos bultos ,simulando ser cuerpos, colocaron en los camastros, dando desde el último recuentro un margen de 12 horas para huir tranquilamente. En Acatraz se hacían unos 14 recuentos diarios, más los improvisados, y para esquivarlos la noche de la fuga construyeron unas cabezas con pelo real que dejaron en la cama,  atravesaron el túnel excavado en la pared con cucharas, ya que los muros estaban corroídos por la infiltraciones de agua salada que venía de la bahía, y se lanzaron al mar. Se sabe que esa noche había condiciones meteorológicas favorables, lo que da credibilidad a la teoría de que escaparon, al día siguiente se encontró una cartera perteneciente a uno de los hermanos Angli al otro lado de la Bahía, la teoría del gobierno es que se hundieron y esa cartera la arrastró la marea, pero nunca apareció ningún cadáver, y nunca se volvió a saber de estos presos, lo que aviva la teoría de que huyeron y escaparon del país.
Se supone que una operación preparada con tanto empeño, no iba a dejarse nada al azar, por lo que se cree que esa madrugada un barco esperaba a los tres fugitivos en la bahía. Se dijo que que había estado merodeando una barca por la zona, y perfectamente se podría haber simulado el ahogamiento, tirando al agua documentos, o identificación de los presos, para confundir a las autoridades.


Todos estos hechos, activaron el debate sobre la utilidad de Alcatraz y la necesidad de garantizar los derechos humanos, en el año 1963 Alcatraz fue clausurada, ayudada por el hecho de que el viento de la Bahía había provocado una fuerte corrosión en su estructura, y su reparación costaría millones de dólares (para mí la es ésta razón verdadera).

El último preso en abandonar la cárcel fue Frank Watherman, y nos quedamos con lo que afirmó -Alcatraz nunca hizo ningún bien a nadie-.

Como dato contarles que en septiembre de 1999, David Meca,  fue el primer hombre en la historia en unir a nado la Isla de Alcatraz con la bahía de San Francisco, nadando con grilletes, con temperaturas extremas (sin protección de neopreno) y fuertes corrientes y tiburones, demostrando así que la historia sobre la imposibilidad de escapar de Alcatraz era tan sólo una leyenda. Invirtió aproximadamente una hora en recorrer los 6 km del trayecto, y no tenía ningún motivo para salir pitando de ahí, como en su día lo pudieron haber tenido Frank Lee y los hermanos Angli.

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